Mentalis. Un cuento de creatividad

Actualizado: 15 ene

Autor: Cristian Yesid Durango Gallo.


Déjenme introducirlos a una historia corta pero significativa en la cual el aprendizaje se volvió oportunidad y la obligación en disfrute. Hace unos años descubrí que podía volar, que podía alterar la materia y la forma de las cosas y hacer aparecer lo que antes no había, si, así, de la nada. En pocas palabras y a lo que en nuestro mundo se refiere descubrí que era un mago, pero por asuntos de originalidad vamos a llamarlo Maginentio.


Todo empezó al leer el capítulo de un antiguo libro llamado “Creare” allí me di cuenta de que la cotidianidad y normalidad como ser humano podía volverse todo un potencial para llegar a ser algo más, incluso alguien más. Encontré un hechizo el cual me permitía viajar a Mentalis, un planeta en nuestro sistema solar que es indetectable para los científicos, aunque usen diferentes frecuencias y ondas cuando observan en el espacio.

Sin saber que estaba recitando un hechizo me transporté y allí me estaban esperando. Una Mental me dio la bienvenida y junto a un grupo de personas que también habían llegado nos indicó que sería ella quien nos enseñaría a todos sobre ese espacio entre lo que sabíamos y podíamos hacer, es decir, que nos haría descubrir nuestro potencial.



El primer gran descubrimiento que hicimos fue saber que todos teníamos capacidades generales. Podíamos volar, crear objetos, cambiar su composición (Todos somos creativos) pero llegábamos a ello por diferentes métodos (Todos somos creativos y lo expresamos de diferentes formas) y también descubrimos la primera regla. Una regla que si no cumplíamos haría que nuestras capacidades disminuyeran; “serapmoc et on” y significaba “No te compares” ya que si lo hacíamos dejaríamos de ver lo que cada uno puede brindar y ejecutar a través de su magia. Y aunque todos teníamos capacidades generales cada uno destacaba por ciertas habilidades. Seromp era una creadora innata, podía volver real las figuras que imaginaba no importaba cuán difícil fueran y al compartir sus conocimientos hacía que todos los demás pudiéramos aprender con más facilidad. Dain no hablaba mucho, pero tenía capacidades curativas. Syga podía ver cosas que muchos ni percibíamos y facilitaba el trabajo al explicarnos puntos que no teníamos en cuenta. Cada uno era un genio en lo que hacía (La creatividad se ligaba con anterioridad a personas superdotadas) sólo debíamos tener en cuenta cuatro principios:

El quién soy (Sujeto creador)

El cómo puedo lograrlo (Proceso creador)

Lo creado (Producto creado) Las herramientas externas (Influencias ambientales)


Cada cosa que aprendíamos podíamos usarla en la tierra, incluso no importaba que los humanos te vieran haciéndolo y esto no importaba porque por lo general pasaba que, aunque lo vieran lo negaban. Lo atribuían a cualidades especiales que ellos no tenían o pensaban que era cosa de locos. No importaba incluso si se les mostraba directamente, lo hacían a un lado. Laurel (Nuestra profesora) nos decía que cada ser humano podía llegar a Mentalis cuando aceptara que podía hacer cosas que sólo imaginaban, en pocas palabras cuando vieran que todo humano podía ser un Maginentio o una Maginentia. En ese momento “Creare” se presentaría ante él o ella.


Nosotros seguíamos aprendiendo con el pasar del tiempo. Lo mejor de todo era que no teníamos que cumplir con puntajes ni asistencias. Podíamos ir cuando quisiéramos y dedicar el tiempo que nos pareciera (Hacer lo que nos apasiona no lo sentimos como una obligación) pero eso no quería decir que no nos cansáramos o que en ocasiones no fuéramos a Mentalis (Hacer lo que nos apasiona también puede dejarnos exhaustos, no importa lo que digan) Sin embargo siempre volvíamos.


Algunas de mis experiencias favoritas fueron estar en algunos cursos como:

Imastorm (Lluvia de ideas): en la cual creabas todo lo que imaginabas sin importar su poca utilidad o importancia.

Infans (Volver a ser niño): Adquirías la forma de cuando eras niño y tu magia se hacía mucho más fuerte.

Parimago (Pensar no sólo en imágenes sino también en palabras): Con la cual nuestras palabras proyectaban imágenes como en una película de cine sobre lo que quisiéramos, al expresarnos así nos dábamos cuenta de cosas que antes no habíamos pensado (Introspección) e incluso nos servía de desahogo cuando no sabíamos cómo expresar lo que sentimos.


Otras técnicas son: Courio (Ser más curioso), Valere (Tener coraje) Out-Route (Salir de la rutina) Visus (Visualizar) pero hay muchas más. También debíamos investigar sobre hechizos creados con anterioridad que servían como base para nuestros propios procesos mágicos y así mejorábamos los productos que creábamos y también los rituales. Lo más divertido del proceso era que lo que aprendíamos podíamos usarlo cuando quisiéramos (Creatividad pura) o para resolver problemas (Creatividad aplicada)

Aprendíamos técnicas como Continuus-Pas (Si y, además) en la que en grupo empezábamos a crear una imagen la cual era el resultado de figuras que cada uno iba poniendo, así creábamos micromundos a los cuales podíamos acceder luego. DreamDalí (Técnica Dalí) en la cual cada uno podía adentrarse en su propio mundo onírico permitiendo autoconocerse, ya que ésta es una característica primordial si se quiere llegar a ser un buen Maginentio o Maginentia.

Cuando queríamos mejorar hechizos o procesos usábamos la técnica Graphein (Diagrama de Ishikawa) en la cual escribimos todas los principios (causas) y sus variaciones para luego ver en un laboratorio los resultados (efectos) de lo que íbamos añadiendo o quitando al hechizo o a los procesos de una manera segura.


Todo esto lo he aprendido y aún sigo aprendiendo. He descubierto que la cotidianidad es el mejor lugar para aplicar todo lo que en Mentalis he aprendido. Pasando los conocimientos de lo teórico a lo práctico y luego convertirlo en sabiduría. Yo, les cuento esto para que se animen a pensar en que no se trata de lo que el otro hace o lo que les hace falta para llevar a cabo algo que desean, sino que miren más allá y puedan hacer parte de este planeta, de nuestras tradiciones y culturas…


Los cuatro niños se quedaron viendo a su abuelo mientras terminaba de contarles esa historia. Henry el más grande ellos les dijo:

- El abuelo ya está diciendo muchas tonterías, vámonos a jugar afuera.

Dos de ellos se levantaron y lo siguieron, sólo uno se quedó. Cuando Henry lo vio se dirigió a los otros dos y les dijo:

- Siempre tan aburrido. Prefiere escuchar las cosas tontas del abuelo antes que divertirse – Luego salieron. Axxell que seguía sentado omitió el comentario y esperó a que sus hermanos salieran para preguntarle a su abuelo.

- ¿Podemos ir al micromundo de los dulces? Hoy quiero ir a comer del río de masmelos y luego ir por otros dulces para mis padres y hermanos en la nube caramelizadora.

El abuelo sacó de su camisa una esfera con dibujos de golosinas que tenía otra esfera en su interior la cual contenía un planeta rosado y le dijo:

- Cuando quieras Axxell - Él se acercó y la tocó, pronunció algunas palabras y ambos en un torbellino rosado fueron llevados al interior del micromundo.

Cuando los padres de los niños llegaron preguntaron a Henry dónde estaban Axxell y el abuelo

- Fueron a la tienda por algunos dulces - Y siguió jugando.

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