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Cuento. Emanuel el marinero.

“El viaje más largo siempre es el viaje hacia adentro. El viaje hacia casa para encontrarse uno mismo dura toda la vida… tal vez más”. Jurgen Moltmann.

Después de navegar por incontables rutas en los mares del mundo, ese día Emanuel volvió al puerto donde años atrás se convirtió en marinero. Su corazón siempre albergó este sueño: el de ser capitán, tener su propio barco. Sin embargo, desde aquel día, desde ese regreso, han pasado muchos años y su sueño se ha ido diluyendo en la rutina, ha olvidado la importancia de este.


En los últimos meses, él se ha sentido cómodo, tiene la certeza de ser marinero. No obstante, en algunos momentos llega la angustia, aparece en su corazón una amarga tristeza. No importa si quiere explorar otros mares y conocer otros cielos; es otro, parece ser otro, él, quien toma todas estas decisiones mientras se consume en la peor de las batallas: la lucha del alma consigo misma.


Emanuel se sentía perdido, sin entusiasmo, sin rumbo. Decidió entonces optar por un nuevo comienzo. Sin embargo, luego de conseguir el barco, una brújula, los mapas y otros instrumentos de navegación, la duda acechaba su decisión. —¿Si no me va bien?, ¿si me encuentro solo frente a esas grandes tormentas?, ¿qué sucederá si pierdo el afecto de los marineros?,¿si me pierdo en las rutas?, ¿qué me falta?, ¿por qué siento tanto temor? Pensaba.



Así, después de dar muchas vueltas por el puerto tratando de responder a todas las preguntas que lo angustiaban, recordó que entre sus objetos tenía un obsequio que alguna vez recibió de una mujer de tierras lejanas a quien todos llamaban con distintos apelativos: maga, sabia, musa, hechicera, consejera. Hay quienes han llegado a llamarla diosa creativa, diosa de la luna, luz de luna. Su nombre real era Selene. Los viajeros la visitan en busca de orientación cuando se sienten perdidos en su rumbo.


En su encuentro con Selene, Emanuel recibió un cuaderno para elaborar una bitácora. Le servía para anotar el estado de la atmósfera, la aparición de los vientos, el rumbo, la fuerza de las máquinas, la velocidad de barco, las distancias y todos los acontecimientos de importancia en la navegación.

Este cuaderno tenía escrito siete principios de viaje:

El primero indicaba el lugar para zarpar, llamado también, puerto del autoconocimiento. Su escritura señala la coherencia de una ruta consecuente con sus fortalezas de viaje. Esto favorecerá el afrontamiento de los vientos, el rumbo, la partida.

El segundo principio era una recomendación para el trayecto. Indica el encuentro con el faro de la autorrealización como búsqueda y crecimiento permanente.

El tercero recuerda que el mar tiene un horizonte inagotable como la vida misma.

El cuarto indica el agradecimiento, la mirada y la bendición al mar, al viento, al sol. La honra a los seres de encuentro en la ruta.

El quinto refiere la necesidad de gestionarse para los lugares de llegada, los tiempos de experiencia, las fechas, los planes.

El sexto muestra la importancia de mantener vigentes los sueños, de no abandonarlos y nunca navegar en contra de los propios anhelos.

Y el séptimo reafirmaba la importancia de este cuaderno como guía. Su argumento sustenta la escritura como evidencia de viaje.


Así, además de la bitácora, Selene le mencionó tres secretos de viaje que calman el agobio en las tormentas. —Nunca un mar calmo formó un buen marinero. Si no sabes a dónde vas, cualquier viento te servirá, piensa bien esto. Y por favor, no luches contra el viento, encárgate de controlar las velas, le dijo.


Este recibimiento otorgó renovación a Emanuel; otorgó confianza, la confianza del viaje. Fue así como sintió que el miedo se diluye cuando se acogen herramientas para la navegación. Por ello decidió afrontarse como capitán, emprendió el viaje, visualizó un horizonte.


Los siete principios para el viaje y los tres secretos que aprendió esa noche, renovaron el poder personal de Emanuel, sintió que ya tenía todo para emprender su viaje y aunque el miedo eventualmente lo acompañaba ya no tenía la fuerza para detenerlo. Fue capaz de comenzar a ser el capitán de su existencia siendo coherente con los anhelos de su alma; decidió que sería así hasta que el sol saliera por última vez en su horizonte.


Fanny Alexandra Gallego Lopera


Divertido, útil y bien hecho

Psicóloga de profesión,

emprendedora por convicción

profe de vocación,

mamá por amor

y escritora por pasión.



Fotografías @cpembert


Mentora de emprendedores en Corporación Mundial de la Mujer (De Mis Manos), Parque del Emprendimiento y otras entidades del ecosistema de emprendimiento de Medellín y Colombia. Docente de la Universidad de Antioquia y Universidad Cooperativa de Colombia. Consultora Empresarial. Mamá de Emanuel y Selene. Escritora aficionada de cuentos y poesía, he publicado tres libros Mil lunas y un delirio, Bitácora de sueños y Emprendizaje: el proceso de aprender a emprender.




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